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PobreEl mejor 

13/06/2012 - Intuición de Negocio

 

Hace ya bastante tiempo que el concepto de intuición dejó de ser infravalorado en algunos ambientes. En el de la Inteligencia Artificial, por ejemplo, se valora  la intuición como una serie de pensamientos ejecutados con tal rapidez por la mente humana, que no somos conscientes de todas las decisiones que hemos tomado. ¿Quién no ha determinado que una persona no es de fiar nada más conocerla?¡Casi todo el mundo lo ha hecho!

¿Por qué infravaloramos esa decisión, a veces, para dar una segunda oportunidad a esa persona? Porque pensamos que hay que dar una oportunidad a las personas o porque, simplemente, creemos que nuestra intuición no tiene una base lógica. ¡Error! Nuestro cerebro ha procesado su actitud corporal, sus gestos, su tono de voz, su mirada y pequeños detalles de los que no somos conscientes (limpieza y tamaño de uñas, sudor frío, actitud al dar la mano...) y ha decidido que todo eso puede implicar que nuestro interlocutor no es de fiar.

Me diréis que la intuición falla. ¡Claro! ¿Y la inteligencia no? ¿Y las emociones que a veces nos guían?. Es más, ¿no dicen que cuando hablamos con una persona sólo el 30% de la comunicación es verbal, y que el resto depende del lenguaje corporal y del tono? A mí me da que pensar: probablemente mi intuición sea más correcta que mi valoración lógica al basarse en un mayor porcentaje de comunicación que mi sentido del oído, incluso, como decía al principio del párrafo, mi intuición debe ser MUY valorada como una secuencia de inferencias lógicas que me llevan a modificar mi opinión personal.


¿Qué tiene que ver todo esto con las organizaciones? Bien, hoy en día está de moda la inteligencia de negocio como soporte a la toma de decisiones, el análisis previo de riesgos y beneficios, BC, ROI, TCO, LCC, CTC, y otras tantas formas de valorar los activos y las inversiones. Sin querer desmerecer todos estos análisis, a mí me queda la duda de cuánto mas fiables son las decisiones si dejamos a una persona inteligente con el conocimiento experto en el campo y con los datos que tenemos, tomar la decisión, y cabría añadir el coste en recursos gastados para hacer ese estudio, tan grande que la inversión ya no merece la pena. Me cabe también la duda de cuándo debemos decidir de una manera formal (llamémoslo, a través de inteligencia de negocio) y cuàndo de una manera informal (a través de una "intuición de negocio") 
Obviamente no tengo una respuesta universal, sólo intento que aquellas mentes que necesitan "feed for thought" tengan algo más en que pensar. Mi intuición me dice que debemos usar la BI (Business Intelligence, Inteligencia de Negocio) cuándo se trate de decisiones con un gran número de variables convertidas en "constantes" (cuando conocemos casi todos los datos) o en decisiones de gran calado, cuándo el tiempo dedicado al análisis no convierta el proyecto en inviable, cuando el tiempo tomado en ese estudio no cambie las constantes en variables y no haga desaparecer la oportunidad que estábamos analizando. Igual no era mi intuición la que me lo decía, si no mi inteligencia, ahora que lo he meditado y escrito. Vete a saber